CASA JORGE ISAACS

CASA JORGE ISAACS





Vía a Bariloche Ruta (Ibagué -Juntas) Km 2,4 - Cañón del Combeima


Para 1880, Ibagué tenía 45 casas de comercio, sólidamente establecidos, época en la que allí vivían el poeta y novelista Jorge Isaacs y el narrador costumbrista antioqueño, Juan de Dios Restrepo, más conocido como Emiro Kastos. Isaacs abrió un almacén de mercancías atendido por sus hijos Lisímaco, Jorge y Daniel, mientras él se ocupaba en sus expediciones científicas y búsquedas en minas auríferas.


Cuando se estableció definitivamente en 1887, Isaacs solía reunirse con los empresarios ganaderos.

Don Juan de Dios Restrepo fue quien le rentó esta casa al notable escritor en las afueras del pueblo. Corría el año 1895 y Jorge Isaacs se encontraba muy enfermo pues el paludismo de Dagua, ya lo tenía invadido. Él presentía su muerte, sin embargo llevaba la vida sobre el deseo de vivir con Cervantes: rodeado de paisajes amenos en el río Combeima. Se dice que leía a Plutarco y Macaulay.

Isaacs fue un sereno espectador de su propia muerte sucedida en los primeros días del mes de febrero de 1895. Su velación o posible agonía culminó en el palacio episcopal. La arquitectura de la casa tiende a desaparecer por el estado físico en que se encuentra pues bajo el cuidado de personas particulares.

Es lamentable ver el estado de abandono en que se encuentra la casa donde vivió el escritor colombiano Jorge Isaac Ferrer, en Ibagué, Tolima. Nos agradaría verla restaurada como un posible Museo Literario Nacional.

 

Fotos: Internet




Interior de la casa
Fotografías: autoras del sitio



La historia

En el Municipio de San Bonifacio de Ibagué, del Valle de las Lanzas, está ubicada la casa de Jorge Isaacs en el costado occidental de la cabecera municipal, a orillas de la carretera que conduce al Nevado del Tolima (hoy patrimonio natural del Tolima), en lo que conocemos como el cañón del Combeima, a 1.5 kmts del centro de la ciudad; zona rica en producción agrícola especialmente en frutas, hortalizas, café y plátano, en razón a los diferentes pisos térmicos que posee.

Las “Haciendas” como un prototipo social y arquitectónico datan de inicio del siglo VII y se empezaron a estabilizar hacia el siglo XVIII. Era apenas lógico que el sistema socio- económico colonial Neogranadino quedara plasmado en la modestia y las limitaciones de su arquitectura rural.

La casa de hacienda del siglo XIX parece haber seguido un patrón muy sencillo: una serie de espacios dispuestos en hilera, precedidos por un corredor cubierto. El tramo longitudinal poseía a veces unos pequeños tramos transversales en sus esquinas; con el tiempo se iban adicionando construcciones o se ampliaba el núcleo básico inicial.

En 1856 mediante la Escritura # 134 de Octubre 15, el bién fue rematado a nombre de Federico Melo, en ese documento no se hace referencia a la existencia de la casa. Pero en 1886, cuando se realiza la venta entre los señores Bernardino Chávez a Sabulón Salazar mediante la Escritura # 44 de Marzo 23, si se hace referencia a la casa existente. El último registro de venta del inmueble es del año 1908 en donde José Bernardino Charry vende a Mariano Prieto, mediante Escritura # 639 de Octubre 30. Jorge Isaacs, poeta y escritor vivió sus últimos 15 años de vida, en la Casona La Meseta, en la capital tolimense: Ibagué.



La Restauración del paisaje. El Cañón del Combeima

El paisaje como patrimonio cultural es el resultado y el reflejo de una interacción prolongada, a través de diferentes sociedades entre el hombre, la naturaleza y el medio ambiente físico. Son el testimonio de la relación del desarrollo de comunidades, individuos y su medio ambiente. En el cañón del Combeima el tema de la conservación, preservación y desarrollo se centra en los aspectos humanos y naturales, integrando valores materiales y intangibles. Es importante comprender y respetar el carácter del cañón y del su paisajes, y aplicar las adecuadas leyes y normas para armonizar la funcionalidad territorial con los valores esenciales y natural. Un elemento básico para la restauración del paisaje es la integración, ésto con valores culturales, el desarrollo sostenible de regiones y localidades con actividades ecológicas, así como el medio ambiente natural, requiere conciencia y entendimiento de las relaciones en el tiempo. Esto implica establecer vínculos con el medio ambiente y el municipio de Ibagué.

La conservación integrada del paisaje natural cañón del Combeima implica la consideración de valores sociales, culturales y estéticos. Todo esto es importante para la conservación de la arquitectura historica y rural: y consecuentemente, para intervenir en la restauración de la casa de Jorge Isaacs. El paisaje es un monumento natural que se integra con la obra arquitectonica y como tal es una entidad identificada por su valor y que forma un soporte de la memoria cultural y social. En él, la memoria reconoce aspectos relevantes que guardan relación con actos y pensamientos humanos, asociados al curso de la historia y todavía accesibles a nosotros. Sobre esto concepto que se desarolla el projecto de conservación de la Casa de Jorge Isaacs. La intención de la conservación de edificios históricos y monumentos, estén estos en contextos rurales o urbanos, es mantener su autenticidad e integridad, incluyendo los espacios exterior y por lo tanto el paisaje circunstante.




LA CASA JORGE ISAACS EN IBAGUÉ.
Fotografía: Hito Revista de Arquitectura. 
Volumen I Número 26. Enero - Julio 2012



Características Arquitectónicas de las construcciones de estilo “colonial”.


La casa de Jorge Isaacs es una de las pocas construcciones de mitad de siglo XIX en pie, XIX, construida hacia 1820, en el municipio de Ibagué que representa el estilo y vivencia propia de una zona, donde comenzó a generar una cultura en torno al cultivo de café. Zona en condiciones ecológicas y paisajísticas que la sitúan como polo de desarrollo cultural y turístico para toda una gran región. El mestizaje como interpretación de formas y tendencias españolas por los alarifes y maestros de fábrica criollos, lo cual se nota en el uso de los materiales, en la proporción (medida), en la técnica, en la decoración, etc.

La aparición del patio interior, desconocido por los aborígenes con sus implicaciones de contenido y de forma. El claustro o patio rodeado de edificaciones, puede ser arquitrabado o en arcadas; encuadrado por el alfiz sobre pilares toscanos de piedra o sobre soportes en madera o pies derechos. Aparejos enjalbegados, portadas en ladrillo y sillería, cubiertas en paja o en teja de barro.

La evolución de la arquitectura se nota con el transcurso del tiempo y aparece generalizada ya en el siglo XVIII las construcciones de dos plantas, el uso de la piedra labrada, el ladrillo, la teja de barro, muros de adobe, piedra y combinados entre sí, el balcón y el alero sobre cañecillos. En el siglo XVIII es significativo el apogeo del espacio interior en la vivienda, debido a la riqueza decorativa de capiteles, zapatas, columnas y especialmente los cielorasos. Se generaliza la reja en hierro. En los barandales se alternan la columna toscaza en piedra con la columna jónica en madera, rematada por una zapata o capitel en madera del mismo orden. Los pisos son por lo general en ladrillo de diferente tamaño y forma (rectangulares, octogonales, cuadrados). En otros casos son en piedra.

 

Fotograma: Documental La Casona del Olvido
 


Análisis
Estudio realizado por la ACFA
(Asociación Colombiana de Facultades de Arquitectura) sobre la edificación denominada: la casona de la Meseta”, evidencia la utilización de diferentes técnicas constructivas como el bahareque, la tapia pisada y el adobe.

Los operadores que se ocupan de composición arquitectónica, utilizan los datos históricos, los conocimientos estáticos-estructurales y constructivos, como instrumentos de base de su propio trabajo, y por esa razón son mas predispuestos a la modificación que a preservación del pasado.

El proyecto se pone casi en conflicto con el pasado y mira a buscar nuevas perspectivas.

El propósito principal del proyecto sobre la casa de Jorge Isaacs es confirmar y actualizar los atributos propios del trabajo. En este caso las técnicas analíticas contribuyen a construir las garantías de un método y el control critico del proyecto el cual ya no tiene bases solo en un actuar espontáneo e instintivo.

Existió en el país un criterio generalizado que este tipo de construcciones, no requería de un diseño sismorresistente o de rigor técnico en su parte estructural, máxime cuando se trataba de edificaciones de uno o dos pisos, concepto que ha sido confrontado con los innumerables daños causados especialmente en las edificaciones de estas tipologías, por los temblores o terremotos ocurridos en los últimos años en el país.

Además, este tipo de edificaciones presenta usualmente una serie de características constructivas particulares que sumadas al desarrollo empírico, al deterioro de las propiedades mecánicas de sus materiales, a la edad de la construcción y a la ausencia total en el mantenimiento de sus estructuras primarias, contribuyen a aumentar la vulnerabilidad estructural; agravándose aun más cuando las cimentaciones de este tipo de construcciones generalmente son superficies en piedra, concreto ciclópeo, conformando pocas veces vigas de amarre y aun más sin incluir elementos de refuerzo estructural. Este es el caso concreto o radiografía de lo detectado en la casona La Meseta.

Por lo tanto, y con el fin de establecer las intervenciones mínimas requeridas para la edificación, que garanticen la estabilidad y la reducción de los efectos nocivos generados por movimientos de tierra, causas antropogénicas por omisión, negligencia en el mantenimiento, que afecten sus estructuras básicas, dentro del presente análisis de la materia, se opta por referir la correcta ejecución de las citadas técnicas constructivas, de tal forma que permitan ser contrastadas con evaluaciones realizadas en terreno.

Se busca la sensibilización de un colectivo ciudadano que motive a otros a trabajar por la recuperación no sólo de éste bien inmueble, sino de un trabajo integral sobre la riqueza patrimonial y cultural del municipio de Ibagué.

Seguramente para algunas personas al ver el estado de la casona, lo más sencillo sería demoler y construir nuevamente. Tal vez con una arquitectura moderna y llamativa. Pero no por ser simple esta edificación pierde su importancia, la necesidad está en privilegiar su significancia de mantener y recuperar la historia de los pueblos. Un dicho popular dice: “el que olvida su pasado esta obligado a iniciarlo de nuevo”.

Por todo lo anterior consideramos que se hace necesario:

- Iniciar una labor de concientización encaminada a recuperar en la memoria colectiva de la gente, la importancia de la Casona como elemento fundamental de nuestra historia.

- El estado de deterioro en el que se encuentra la Casona, clama para que las fuerzas vivas del municipio, la clase dirigente, la administración municipal y por qué no, departamental, la comunidad en general, vuelvan su mirada hacia éste bien patrimonial cargado de historia, que lo convierte en un símbolo cultural que bien vale la pena conservar.

Urge la intervención provisional de primeros auxilios de la Casona, para evitar que el estado acelerado de deterioro continué. Si esta intervención no se realiza oportunamente, existe un riesgo que la estructura de la casa colapse.

En noviembre de 2016 el creador audiovisual Lisandro Penagos, realizó la presentación del documental 'La Casona en el olvido'  en la biblioteca Darío Echandía. 

"El inmueble figura en el Plan de Ordenamiento Territorial como bien de interés arquitectónico, pero es privado, y eso impide que se puedan hacer inversiones para su preservación.  La dueña, Lucero Moreno, nos comparte que la Casona tiene 16 habitaciones, 40 metros de frente y 6 de alto. Dos niveles, el sable de Isaacs, un afiche, su aguamanil y un pilón cansado de descascarar maíz. Solo hay escrituras de la casa a partir de 1850. Ella es artista plástica y directora de una Fundación que lucha por preservar el legado de Isaacs. Tiene la ilusión de que la casa sea recuperada y se convierta en museo para admirar de cerca elementos personales del autor: su espada, cuando fue capitán del ejército, el libro original de ‘María’, su baúl, sus libros, su cama, su perchero.

Lucero no la vende, solo quiere recuperarla para la historia de un país con mala memoria. ¿Cederla? Tampoco. Que la administre el Estado. Menos. La Casona está situada a escasos dos kilómetros de la Plaza de Bolívar, epicentro histórico de los ibaguereños. Un cuarto de legua que debían recorrer, todos los días, Lisímaco, Jorge y Daniel, tres de los hijos de Isaacs, dispensarios de un pequeño almacén de mercancías, un granero, que es donde actualmente está ubicada la Droguería Jorge Vila, ubicado en la esquina donde hoy culminaba la antigua Calle del Comercio. El poeta vivió allí 15 años, desde 1880 hasta el día de su muerte. 

De la familia que sucede al poeta, todos están comprometidos en reconstruir la casona por ser un gran monumento para la ciudad y el departamento. Lo sobreviven doña Martha Isaacs, hija de Jorge y nieta de Lisímaco Isaacs. 
Efraín María Isaacs, hijo de Guillermo David y nieto de David, el menor de los hijos de Jorge Isaacs.
La hija de Carlos Orlando Pardo, María, se casó con Gustavo descediente directo de Isaacs.

La Fundación Grupo Lugar, de Lucero Moreno, tiene como función el rescate, el desarrollo, la tradición, el arte y la cultura. Es la poseedora de todo el trabajo de investigación de la casona.

Diagonal está la Catedral Primada de la Inmaculada Concepción, que comenzó a construirse en 1926. A la izquierda, donde hoy funciona la Librería Editorial MW, en el Palacio Arzobispal, hay una placa que reza: Aquí murió Jorge Isaacs. Lo cierto es que allí fue velado, pues su familia no quiso privar a sus escasos amigos de tertulias literarias y políticas del adiós postrero. Isaacs murió a las 6 de la tarde del miércoles 17 de abril de 1895 y su cadáver, al día siguiente, terminó en este lugar para recibir.

Sus restos permanecerían allí por nueve años, siete meses y tres días, antes de ser exhumados y llevados a Medellín, como fue su voluntad expresa en una carta enviada a Juan Clímaco Arbeláez, en 1893: 'Si aquí, en este lugar, me dan tumba prestada, que pronto envíe Antioquia por mis huesos: a ella le pertenecen'

Las pruebas legales sobre la residencia del poeta en la Casona, se acopiaron en un documento realizado por el Dr. Alvaro Cuartas Coymat, Dr. en Derecho y Ciencias Políticas, historiador y Catedrático.
...'La  memoria y la obra de Jorge Isaacs es digna de ser reconocida, recordada, releída y respetada'  palabras de Carlos Orlando Pardo, escritor, catedratico e historiador".
 

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